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El banco Central publicó este lunes las cuentas nacionales de 2018, dejando señales mixtas sobre la evolución del componente más dinámico de la demanda interna el año pasado: la inversión. El PIB creció 4% y aunque la mayor contribución volvió a proceder del consumo privado, la inversión aportó cerca de 2% a la recuperación económica de 2018.
Sin embargo, el crecimiento de la inversión no sólo se centró en su componente de formación bruta de capital fijo (FBCF), sino que una porción prácticamente idéntica provino de una fuerte acumulación de inventarios -sea baja demanda o positivas expectativas sobre el futuro-, hace tan sólo tres meses el Banco Central estimaba que la FBCF habría crecido 5,5% en 2018 y nosotros incluso proyectábamos un 6%. Lejos de chicas expectativas, las cuentas nacionales mostraron un avance menor, de “sólo” de 4,6% (la que de todos modos es una buena noticia, toda vez que la FBCF retrocedió cuatro años seguidos).
No obstante, la pregunta que surge es si esta sorpresa negativa pone en riesgo las proyecciones de crecimiento de la inversión para 2019. Creemos que no.
El grueso de las correcciones a la baja de la FBCF realizada por el Banco Central tanto el año pasado como en 2016 y 2017 se centró en el componente de maquinaria y equipos y, en un grado bastante menor, en aquel de construcción. Esto es relevante, ya que el componente más dinámico de inversión en 2018 fue precisamente el de la maquinaria y equipo, producto de la decisión de las empresas de reponer el capital depreciado en los últimos años.
Sin embargo, este año los ojos estarán puestos sobre la construcción y no sobre la reposición de bienes de capital. Diversos indicadores, como los catastros de proyectos de inversión de CBC, apuntan a que este año la inversión crecerá fuertemente producto de un mayor dinamismo de su componente de construcción -o aumento de la capacidad instalada-, lo que creemos no cambia sustancialmente tras la publicación de cuentas nacionales de hoy, aunque si refuerza su relevancia para volver a ver a la inversión creciendo más que el PIB. Es más, la cifra más débil de lo anticipado para 2018 representará una base de comparación menos exigente y podría dar pie incluso a un mayor crecimiento este año.
De ahí que mantengamos sin cambios las tasas de crecimiento para todos los componentes del PIB. Y es que este sesgo al alza para el crecimiento de la inversión se compensa con una balanza de riesgos sesgada a la baja que estimamos tanto para el consumo privado como para las exportaciones este año.
En nuestro escenario base, la inversión crecerá 5,5% este año y superará el avance del PIB (estimamos 3,3%). Los catastros de proyecto de inversión -en particular mineros-, han sido continuamente revisados al alza; las importaciones de bienes de capital siguen dinámicas, la confianza empresarial volvió a terreno optimista y las colocaciones comerciales mantienen una tendencia alcista. A su vez, la eventual aprobación del proyecto de modernización tributaria podría dar un soporte adicional. Así, a los riesgos para la inversión siguen sesgados al alza.