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Banco Central de Chile: subiendo la tasa con menos crecimiento e inflación

El Mercurio

Las noticias recientes no han sido auspiciosas para el escenario base que delineó el Banco Central en el IPoM de diciembre. En el frente inflacionario, estimados que el IPC registrará una variación negativa en el último mes del año (-0.1% específicamente), cerrando 2018 en 2,6% bajo el 2,7% proyectado por el emisor dos semanas atrás. Esto ocurrirá ante un descenso mayor al previsto en algunas verduras (como papas y tomates) y otras caídas bastante anticipadas (como gasolinas y vestuario). Por su parte, algunos indicadores adelantados de actividad anticipan el retorno de cifras débiles en noviembre, como muestran las caídas anuales en ventas de automóviles en generación eléctrica y el pesimismo que evidencian los principales indicadores de confianza.

¿Veremos en este contexto al Banco Central subiendo nuevamente la tasa en enero? Probablemente si. Aunque la inflación total sorprenderá a la baja en el escenario base del ente emisor, esta se concentrará en los elementos volátiles de la canasta. De hecho, estimamos que la inflación subyacente (que excluye alimentos y energía) registrará un avance mensual en diciembre. Esto es de suma importancia, toda vez que la tendencia alcista que ha mostrado el componente de servicios del IPC subyacente desde mediados de año justifica prever la convergencia de la inflación más marcadamente hacia el centro del rango meta a fines de 2019.

En materia de actividad, en tanto, somos optimistas que el Banco Central para 2019 y anticipamos un crecimiento de 3,3% en el rango inferior de lo que prevé el Consejo (entre 3,25%-4,25%). Esto, ante un escenario externo menos favorable y una senda expansiva más acotada del consumo privado (3,2% en 2019 vs 4,0% este año), lo que no logrará ser compensado por un mayor dinamismo de la inversión (5,5% en 2019). En este sentido, destacamos el deterioro que han experimentado los indicadores de confianza tras el optimismo generalizado que se observó luego de la última elección presidencial, elemento en que el último IPoM no ahondó y creemos que representa un importante riesgo a la baja de cara a 2019.

Pero, aunque vemos menos inflación y crecimiento, creemos que la entidad subirá nuevamente la TPM en 25 puntos base hasta 3,00% en enero. En esto juega un rol fundamental la lectura sobre el impulso monetario que requiere la economía delineada por el Banco Central. La semana pasada, un consejero destacaba el hecho de que la TPM se ubica por debajo de la meta de inflación del organismo, mientras las holguras de capacidad se han reducido y las expectativas de inflación se mantienen ancladas. La distancia entre

 la tasa de política monetaria hoy y su nivel neutral (donde ni se estimula ni se restringe la demanda), es la que creemos incomoda al Central y que gatillará este nuevo ajuste al alza en enero próximo.

Un alza en enero, si bien no reducirá sustancialmente dicha distancia -hoy cercana a los 150 puntos base-, suavizará la lectura sobre lo “altamente expansiva” que es la política monetaria, como destacó el comunicado de la RPM de diciembre. La tasa real (TPM descontada la expectativa de inflación) se ubicará en terreno levemente positivo y la tasa nominal en la meta del Banco Central.

Pero de ahí en adelante, creemos que vendrá un período de pausa: tanto el crecimiento como la inflación se ubicarán bajo el 3% en el primer semestre de 2019, lo que dificultará justificar seguir con un proceso acelerado de alza de tasa hasta no contar con evidencia más robusta de presiones inflacionarias generalizadas sobre la economía. En materia de TPM también somos menos optimistas que el Banco Central para 2019 y esperamos que la referencia se ubique en 3,50% a fin del próximo año.


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