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Desafío comunicacional de Banco Central de Chile

El Comercio

“Separar la decisión del inicio del proceso de normalización de su posterior velocidad” fue uno de los mensajes más potentes que dejó la minuta de la última reunión de política monetaria que sostuvo el Banco Central a mediados de octubre, y que reiteró el presidente de la entidad algunos días atrás. Fue así como el emisor dejó abierta la puerta a que, tras el alza de tasas de 25 puntos del mes pasado, ésta pueda mantenerse sin cambios en la reunión de diciembre.

El primer aumento de tasas de este ciclo sorprendió a muchos: las encuestas se inclinaban marcadamente a que el extenso periodo de pausa que había mantenido el Banco Central llegaría a su fin en diciembre (y no en octubre). Hoy, el mercado se encuentra nuevamente dividido.

Pero esta vez sería diferente. En octubre, la entidad buscaba señalizar el punto de inicio del retiro del estímulo monetario, reconocer el avance en crecimiento e inflación del país en el último año, reducir la incomodidad de una tasa real negativa y restar respaldo a las voces que posponían la normalización para 2019. En otras palabras, el objetivo era anclar, expectativas, y que el mercado se convenciera de que venían alzas en lo pronto.

Pero la decisión que tomará el Consejo la próxima semana será acompañada de un nuevo Informe de Política Monetaria, el que creemos revelará información que, comunicacionalmente, no apoyará un alza en la tasa de interés en diciembre. Hacerlo mientras probablemente reconoce menos crecimiento e inflación que lo estimado en septiembre, sería desafiante. Además, tomando en cuenta que dicha decisión debiera ser acompañada de un mensaje de mayor gradualidad (evitando el ruido de una normalización acelerada), difícilmente se podrá comunicar más cautela que la asumida actualmente.

En nuestro escenario base, el Banco Central volverá a subir la tasa a fines de enero de 2019, llevando la TPM a 3,00%, marcando así que la velocidad de la normalización monetaria se basará en los cambios que experimente el escenario base, como los que reflejará el IPoM de diciembre. Esperamos que el Central baje su previsión de crecimiento en 2018 hacia la cota inferior expresada en septiembre (4-4,5%). Para 2019, en tanto, prevemos que reduzca su rango anterior desde 3,25%-4,25% a 3-4%, mientras que las proyecciones de inflación –particularmente las de este año- también serían recortadas. Todo esto, tomando en cuenta una acotada velocidad de los sectores no mineros, y las bajas presiones de precios domésticos, lo que será apoyado además por el fuerte retroceso de los combustibles en las últimas semanas.

La TPM, en definitiva, seguirá el camino hacia su nivel neutral, pero los datos apuntan a que la velocidad al inicio del ciclo será menor que la estimada anteriormente.

No creemos que existan argumentos para cambiar el punto de llegada de la TPM, esto es, entre 4,00% y 4,50% en 2020. Sin embargo, los conceptos de pausas, gradualidad y cautela del Banco Central serán puestos a prueba la próxima semana.


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