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Crece interés por bonos y préstamos con etiqueta sostenible

Semana Económica

Los bonos y préstamos verdes suponen una alternativa más barata de financiamiento para las empresas. Protisa, Ferreycorp y el Banco Pichincha ya acceden a estos instrumentos. Más empresas seguirían la tendencia en el corto plazo.

El mayor apetito de los inversionistas por deuda emitida por empresas sostenibles ha elevado el atractivo de instrumentos ‘verdes’ como alternativa de financiamiento. El financiamiento sostenible, que debe ser usado en proyectos que prioricen criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo (ASG, por sus siglas en inglés) es hoy una alternativa más barata de fondeo para las empresas. Ello se debe a su escasez en la BVL, que reduce la tasa de interés.

“Los inversionistas tienen como meta tener bonos sostenibles y suelen ser más agresivos con ese tipo de papeles. La mayor demanda debería reflejarse en una menor tasa de interés”, señaló Santiago Polar, director de debt & equity capital markets de Credicorp Capital. “Vemos que el sector privado está cada vez más interesado en la retórica de la agenda 2030 de desarrollo sostenible”, agregó Gema Sacristán, directora general de negocios de BID Invest.

El atractivo de los instrumentos sostenibles como alternativa de financiamiento ha llevado a que Protisa, el Banco Pichincha y Ferreycorp opten por emitir bonos y solicitar préstamos con etiqueta sostenible. “En el caso de la emisión de Protisa, la demanda superó 3.6 veces a la oferta”, dice Polar.

Más empresas buscarán cerrar nuevas opciones de financiamiento responsable este año: el BBVA ya está trabajando con cinco empresas para cerrar nuevos préstamos verdes, mientras Credicorp Capital está estructurando un bono social. “Hay más interés tanto de inversionistas como de parte del sector privado y los reguladores. Cada vez hay más socios del Programa de Inversión Responsable (PIR), con 14 instituciones incorporadas, contando tres AFP”, señaló Daniela Door, gerente de activos alternativos y análisis de Prima AFP.

BONOS VERDES Y SOCIALES

Casi medio año después de que Protisa Perú, comercializadora de productos como Elite y Babysec, realizara la primera emisión de bonos verdes colocada por oferta pública en la Bolsa de Valores de Lima (BVL), cuatro compañías se han aproximado a Credicorp Capital con el interés de apostar por bonos verdes y sociales. Estos últimos destinan sus fondos a respaldar proyectos como apoyo a mujeres, vivienda y mipyme. “En las próximas semanas se va a saber de una [compañía] relacionada al bono social”, adelantó Polar

El reto de las empresas que apuestan por la sostenibilidad es demostrar que los fondos de la emisión serán usados en proyectos ecológicamente sostenibles. En el caso de Protisa, la firma tuvo que certificar que los fondos serían usados para financiar, en parte o en su totalidad, proyectos que mejoren la eficiencia medioambiental de sus plantas en Cañete y Santa Anita.

La menor tasa de interés que gatilla el exceso de demanda por un bono verde o social no ocurre cuando la emisión va dirigida a un único inversionista, como ocurrió en el caso del Banco Pichincha, que emitió el primer bono social por US$13 millones.

“No lo hicimos público porque queríamos ir con el BID exclusivamente. En Latinoamérica el mercado de capitales es poco profundo, son pocos emisores, no hay muchos inversionistas a diferencia de mercados desarrollados como Europa y Asia. En los mercados más desarrollados sí hay inversionistas que buscan exclusivamente estos temas sociales, ya sea por la industria en que se mueven o el sesgo de sus accionistas”, aseguró Rafael Sevilla, vicepresidente de finanzas y tesorería de Banco Pichincha.

Si bien la BVL no es un mercado de instrumentos verdes muy líquido, el principal factor que influye en el dinamismo de los bonos verdes es el conocimiento que se tiene del tema, señaló Mariella Córdova, gerente de desarrollo comercial y productos de la BVL, “Las dudas están vinculadas a la obtención de los certificados. Para que un bono clasifique como verde tiene que venir un tercero que verifique que el proyecto sí cumple los lineamientos de éstos”, explicó.

La Corporación Financiera de Desarrollo (Cofide) se alista para emitir su primer bono verde a fines de abril. El banco de desarrollo administra una cartera de créditos de US$941 millones, de los cuales un 20% podrían ser emitidos como bonos verdes. “En el corto plazo, Cofide debería emitir sólo lo que le corresponda a la categoría 1 y que le permita refinanciar 100% sus desembolsos previos”, anotó Alex Zimmermann, CEO de Cofide.

En el cuarto trimestre del 2018 Ferreycorp firmó con BBVA Continental un préstamo verde a tres años por US$70 millones. Este préstamo estuvo vinculado al desempeño de Ferreycorp en determinados indicadores de buen gobierno corporativo, de sostenibilidad ambiental y social, que fueron certificados por la clasificadora Vigeo Eiris.

“Trabajamos unos cuatro meses para sacar el tema adelante, lo que incluyó someternos a la evaluación de ASG. Este préstamo nos ha permitido ampliar nuestra base de fondeo; contar con una clasificación que evidencia nuestro compromiso con las prácticas ASG; y acceder a una opción financiera atractiva, con una tasa de interés muy buena”, anotó Patricia Gastelumendi, gerente corporativo de finanzas de Ferreycorp.

Al menos cinco empresas corporativas prevén sumarse y seguir el ejemplo de la compañía, adelantó Javier Balbín, gerente general adjunto de BBVA Continental. “El reto del sector privado es poder decir que a través de su core business están contribuyendo a los compromisos de la agenda 2030″, reiteró Sacristán.


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