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La vuelta en U de la política monetaria
La Reserva Federal de Estados Unidos fue el último de los principales Bancos Centrales globales en dar una vuelta en “U” respecto de los procesos de normalización de política en que algunos se embarcaron gradualmente a lo largo de 2018. A inicios de año, el Banco Popular de China redujo los requerimientos de capital exigidos a los bancos. Su símil de la Eurozona, el Banco Central Europeo, ha mostrado más disposición por mantener el estímulo monetario actual y el espacio para ver alza de tasa este año es cada vez más lejano. Y el Banco de Japón, por su parte, sigue buscando tasas cercanas al 0% en su curva de rendimientos.
La Fed era, hasta la semana pasada, el principal Banco Central que seguía embarcado en un proceso gradual de alza de tasa. La menor evidencia de presiones inflacionarias generalizadas, correcciones a la baja en las expectativas de crecimiento global, tensiones políticas y mayor volatilidad financiera han sido los catalizadores de este mayor impulso monetario, al que la Reserva Federal se suma finalmente.
No tan sólo llamó la atención el fuerte cambio de lenguaje empleado en el comunicado, optando por no señalar explícitamente el próximo movimiento de la tasa de política, sino también la redefinición del discurso sobre la normalización de la hoja del balance, tras el aumento que generaron los programas de relajamiento cuantitativo una vez ocurrida la crisis financiera de hace una década. En el agregado, la mayor paciencia de los principales entes rectores a la hora de continuar los procesos de normalización monetaria respectivos y la mayor flexibilidad a la hora de normalizar el balance como herramienta complementaria de política, nos permitirán seguir observando un elevado nivel de liquidez a escala global.
Esta mayor liquidez permite que las tasas de papeles soberanos se mantengan presionadas, con premios por plazo en terreno negativo, lo que a su vez beneficia a activos riesgosos, incluyendo bolsas, materias primas y monedas de países emergentes. Así, tras un cierre de año complejo, es probable que el apetito por riesgo aumente, toda vez que el espacio para que los principales Bancos Centrales vuelven a dar una vuelta en U en términos de la normalización de sus políticas es limitado, al menos, al corto plazo.
En este contexto, ¿qué ocurrirá en las economías de la Región Andina? Creemos que los ciclos de la política monetaria tanto para Chile, Perú como Colombia, se desacoplarán de los desarrollos globales. Esto, toda vez que las economías han estado creciendo en torno a su potencial, cerrando así sus respectivas brechas de capacidad, mientras la inflación lentamente se acerca la meta de cada Banco Central. En particular, esperamos que este año los respectivos Bancos Centrales realicen tres alzas de tasa de 25 puntos base, gradualmente de política monetaria hacia sus niveles neutrales. El primero en mover fue Chile, con el Banco Central elevando la TPM hasta 3,00% en la reunión de la semana pasada. Dicho esto, un contexto global menos dinámico y con acotadas presiones inflacionarias domésticas, incluyendo la reciente apreciación de las monedas respectivas, podría hacer más lento este ciclo de gradual normalización.